Archidiócesis de Bahía Blanca, Argentina, contará con nuevo diácono

“Se trata de dar testimonio con la vida de cada uno y estar atentos a las necesidades de los otros, y tratar de ver si puedo solucionar algo, acompañar en algo”

Este domingo, en una ceremonia que tendrá lugar a las 8:30 horas en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, será la ordenación en el servicio del Diaconado de Julio Gorbea, presidida por Jorge Wagner, Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de Bahía Blanca, concelebrada con los sacerdotes de Coronel Suárez y compartida por los diáconos que ya prestan este servicio en la ciudad.

También se harán presentes otros diáconos de la zona para acompañar a Julio Gorbea y su familia en este momento tan feliz, de iniciar esta responsabilidad.

Recordemos que hace poco más de un mes atrás, el 29 de octubre, fue ordenado Acólito, y en ese momento se había anunciado que antes de Navidad iba a llegar esta designación.

Para asistir a la ceremonia está la limitación del número de personas presentes.

Consultado por La Nueva Radio Suárez, Julio Gorbea contó que esta meta se la impuso hace unos 8 años: “fueron cuatro años y medio de estudio, en la Escuela del Diaconado Permanente en Bahía Blanca, más dos años de preparación”.

Por supuesto que este tiempo previo se vive con mucha emoción. “Si digo que no estoy nervioso estoy mintiendo. Es una emoción muy grande. Un sentimiento muy compartido con mi esposa, mis hijos, mi nieto. Es algo hermoso, preparándome para la gran fiesta. Es la gran fiesta de todos, recibir este último sacramente del orden sagrado y disponerme como servidor de la comunidad. Y con mis pequeñas limitaciones, estar ahí”.

La palabra Diácono, explica, significa servidor, servicio, “es lo que nos toca a cada uno de nosotros. Para el católico estar al servicio de los demás. El sacramento del Matrimonio implica que estoy al servicio de mi familia. Y al servicio de la comunidad, de sus necesidades. No solamente en la parte litúrgica en el altar, la administración del sacramento, porque de ahora en más, como Alberto Segui y como Diego Areán, voy a poder bautizar, casar, bendecir, todo eso va a estar en mis manos, con la gracia de Dios. También servir al que más necesita. Aunque sea lo más simple, que parece poner el oído para escuchar al otro”.

Esto, que es una de las cosas más necesarias en la sociedad actual, de corte tan individualista, escuchar al otro, será también una de las misiones de Julio: “escuchar al otro parecería tan simple, pero no, vamos tan acelerados que a veces no nos damos el tiempo para esto”.

Oído atento en escucha, sin imponer. Al respecto, Julio Gorbea dice que “se puede sugerir, con la gracia de Dios, y vemos qué sale. Pero se trata de escuchar, y con un gesto, una sonrisa, está todo dicho. El otro día el Padre Fabián Tula, en una homilía, dijo algo que me la dejó picando de acá a Cascada (sic), algo que había dicho Francisco. Dijo que hoy la iglesia no necesita maestros, sino testimonio. Con eso está todo dicho. Que la vida de uno hable por uno, así como uno es. El lunes mis compañeros de la Municipalidad van a recibir al mismo Julio de siempre, me voy a levantar ese día y voy a seguir haciendo los mismos ruidos en la cocina de mi casa, que a algunos no les gusta. Se trata de dar testimonio con la vida de cada uno y estar atentos a las necesidades de los otros, y tratar de ver si puedo solucionar algo, acompañar en algo. San Pablo decía ‘río con los que ríen, lloro con los que lloran’. Es simple”.

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