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Un ministerio diaconal al servicio de la unidad de los cristianos

Diác. Gonzalo Eguía
Coordinador de Servir en las periferias
Bilbao, España, 1 de febrero 2020

Dos vivencias marcan el inicio de este nuevo mes, una de tipo oracional y espiritual, y otra que ha estado presente en los medios informativos.

La semana pasada, entre el 18 y el 25, hemos celebrado la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, bajo el lema «Nos mostraron una humanidad poco común» (Cf. Hch 28, 2). Leyendo los diversos materiales que se publican con motivo de esta semana de oración, participando en varias celebraciones y oraciones, pero sobre todo escuchando algunos comentarios de algunos miembros de las Comunidades a las que sirvo, me ha dado mucho que pensar, y ha motivado esta Editorial. Un feligrés se preguntaba a la salida de la oración «¿estamos preparados para reconocernos, para ceder, para compartir, para valorarnos en las diferencias?

En este ambiente me nacía a mi también la pregunta, ¿es el ministerio diaconal, tal como lo percibe cada confesión cristiana, un elemento de unidad? ¿Qué puede aportar el ministerio diaconal en este sentido?

Parece oportuno traer a este momento el interesante artículo que el profesor Eduardo Díaz Ardilla publicó en su momento en la Pontificia Universidad Javeriana: «Visión ecuménica del diaconado permanente», artículo que recogimos en el mes de julio del año 2017, y que ahora invitamos a releer.

Tengo que reconocer que los años en los que tomé parte de las actividades del Centro Internacional del diaconado – CID-, en el contraste con hermanos de otras confesiones, y en diálogo con diáconos y diaconisas de la Reforma, aprendí a valorar lo que nos une, y a reconocerme junto a ellos y ellas como un hermano en el seguimiento del Señor Jesús.

Sin desear salirme de esta reflexión ecuménica, hay otro acontecimiento que actualiza y concretiza las preguntas que nos podemos hacer en este campo. Estamos a la espera de la publicación de la Exhortación Apostólica tras el Sínodo de la Amazonía, en él temas como la ministerialidad necesaria para aquella parte de la Iglesia, la orientación del ministerio del diaconado, el papel de la mujer en la comunidad cristiana,… han sido cuestiones trabajadas y sobre las cuales los padres sinodales hicieron sus propuestas al Papa. A lo largo de las últimas semanas hemos sido testigos de las manifestaciones verbales, o en forma de artículos o libro, en muchos casos de miembros de la jerarquía, que pareciera que pudieran tener como objetivo condicionar el discernimiento que el Papa ha estado haciendo para poder escribir la Exhortación.

Ante esta situación uno puede preguntarse: ¿se favorece la Unidad con estos posicionamientos?, ¿se promueve la Unidad cuando no se valoran otras formas de ministerialidad que hay en otras confesiones, incluso en otras tradiciones dentro de la confesión católica -como por ejemplo los sacerdotes casados en el rito católico oriental, o los sacerdotes recibidos del anglicanismo-? ¿estamos preparados para ser promotores de Unidad si no valoramos el papel que mujeres desempeñan en la Amazonía, o en confesiones hermanas, dentro o fuera del ministerio ordenado?

Y con motivo del ministerio diaconal podemos preguntarnos, en la línea del ecumenismo práctico que propone insistentemente el Papa Francisco cuando habla de un «ecumenismo de la sangre», que une a cristianos de todas las confesiones cristianas: ¿por qué no vivir como un medio para promover la Unidad, el compartir los servicios y las tareas que los diáconos y diaconisas de las diversas confesiones cristianas realizamos en favor de los mas desfavorecidos? ¿no debiéramos conocernos mutuamente, poder explicarnos el gozo con el que vivimos cada día el ministerio diaconal? ¿por qué no reconocer la identidad del ministerio diaconal que se ha hecho realidad a lo largo de los siglos en cada una de las confesiones?

Al haberse publicado nuestro último Informativo a mediados de enero, esta nueva edición tiene menos noticias e información.

Desde Roma vamos conociendo la experiencia del diácono Andrea Sartori, casado y padre de cuatro hijos, animando la parroquia de San Estanislao.

La Comisión Nacional de los diáconos de Brasil -CNDB- ha hecho publica una nota de apoyo al Papa Francisco ante lo que denomina «campaña difamatoria» contra su persona.

Desde Bogotá, Colombia, un archidiócesis con mas de ciento cincuenta diáconos, y con mas de cien aspirantes y candidatos, después de un tiempo de discernimiento, acabamos de conocer el nuevo proyecto formativo para los candidatos al ministerio diaconal.

Destaca el testimonio de Aiku, el amerindio que quiere ser diácono en la Guayana Francesa.

En el comienzo de este mes de febrero, celebramos mañana la festividad de la Presentación del Señor. A El le pedimos que siga siendo la Luz que nos anime en el camino de la Unidad a la que nos convocó la noche antes de entregar su vida: «Te pido que todos ellos estén unidos; que como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste» (Jn 17,21)

En nombre del Equipo Coordinador y de Redacción, un abrazo fraterno.
Gonzalo Eguía

Por J-12-M

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